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Ordenación Episcopal de Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán

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c_200_147_16777215_0___images_stories_mons._morel_d.jpgLa Arquidiócesis de Santiago recibió con gozo su nuevo Obispos Auxiliar, S.E.R. Mons. Tomás Morel Diplán, en una celebración multitudinaria realizada en el Salón Multiuso de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en la ciudad corazón. 

Estuvieron presentes en la ordenación Episcopal S.E.R. Mons. Jude Thaddeus Okolo, Nuncio Apostólico de Santo Domingo; S.E.R. Mons. Nicanor Peña, Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano; S.E.R. Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo; y el Obispo Ordenante principal, S.E.R. Mons. Rafael Felipe Núñez, actual Administrador Apostólico de San Pedro de Macorís.

Compartimos con ustedes la Homilía de S.E.R. Mons Freddy Bretón, Arzobispo de Santiago de los Caballeros. De igual manera colocamos las palabras de agradecimiento del nuevo Obispo Auxiliar de Santiago, S.E.R. Mons. Tomás Morel Diplán.

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Homilía de Mons. Freddy Bretón en la Ordenación Episcopal de

Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán

(Santiago de los Caballeros. Sábado 25 de febrero del 2017)

Queridos hermanos y hermanas:

El Papa Francisco nos ha dado el motivo perfecto para esta fiesta de fe en la que hoy nos encontramos.

Nos regocijamos con la presencia del Sr. Nuncio Jude Thaddeus Okolo, de Mons. Nicanor Peña, presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, de Mons. Francisco Ozoria, Arzobispo de Santo Domingo,  de los  Obispos de las diferentes Diócesis, de los Sacerdotes, Diáconos, Religiosas y Religiosos, Ministros laicos, de las autoridades civiles y militares, así como de todas los fieles que hoy han querido honrarnos con su presencia.

En este mismo lugar nos congregamos hace años para la Ordenación Episcopal del querido Mons. Valentín Reynoso (Plinio), Obispo Auxiliar de esta Arquidiócesis de Santiago, y ahora, como lo saben ustedes, se trata de la Ordenación Episcopal del Presbítero Carlos Tomás Morel Diplán.

Este es, sin duda, un gran regalo del Papa Francisco, quien entrega ahora otro Obispo Auxiliar a nuestra Arquidiócesis.

Casi no deberíamos sorprendernos con este nombra-miento, pues hace tiempo que muchos pastores y fieles lo anunciaban. Yo mismo he sido testigo de la alegría que causó la noticia en muchísimas personas.

Se alegra especialmente María Diplán, la madre del Padre Tomás, así como todos sus parientes; me he acordado especialmente de su tía Gloria Diplán, ya en la casa del Padre, quien atribuía la vocación de Tomás a la virtud de Emilio Alba, su bisabuelo materno, cuya fama de santidad recoge Mons. Flores en uno de sus libros.

A causa de esa vocación, la familia poco numerosa de Tomás, ahora se ha multiplicado grandemente, pues así sucede con todo el que responde al llamado de Dios.

El Obispo Ordenante principal será Mons. Rafael Felipe y Núñez, el querido Fello, actual Administrador Apostólico de la Diócesis de San Pedro de Macorís; y es para mí motivo de gran satisfacción que Mons. Tomás lo haya decidido así, pues, además del cariño, se trata de quien ha sido por años mi Formador y Director Espiritual, como lo ha sido de tantos de nosotros.

Ya muchos de ustedes saben que para mí es particularmente significativa esta celebración, pues me tocó orientar al joven Tomás en los inicios de sus inquietudes vocacionales, y ya en el Seminario Mayor, me tocó también traerlo muchas veces a su casa,  desde Santo Domingo y regresarlo luego al Seminario. Como se sabrá, están muy próximas la casa de su familia y la de la mía. Ambos nacimos y fuimos bautizados en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Moca, aunque esa porción del territorio de la misma, pasó a formar parte de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Licey, por decreto del 2 de noviembre del año 1968 (Cf. Libro IV de Decretos y Resoluciones No. 1805, folio 342 del Arzobispado de Santiago de los Caballeros).

Dios tiene sus caminos y, cuando menos esperamos, nos sorprende: no había motivos para pensar que el 'orientador' vocacional y el 'orientado', sirviendo en regiones distintas, vinieran a dar al mismo lugar, en el empeño de cumplir la misión encomendada.

Querido Tomás: gran maravilla de Dios es ser cristiano, y tú lo eres; pero no conforme con ello, Dios te concedió, además, la gracia del Presbiterado. Ahora te da también la plenitud del Sacramento del Orden (Cf. Catecismo de la Ig. Cat. No.1557). Como todo cristiano, tú podrás decir en verdad con el salmista: «Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad» (Sal 16,6).

Por supuesto, están las cruces, y vendrán más. Pero por eso mismo, en el comienzo de la Exhortación Apostólica PASTORES GREGIS, del Santo Papa Juan Pablo II, se nos dice: «Los Pastores de la grey son conscientes de que, en el cumplimiento de su ministerio de Obispos, cuentan con una gracia divina especial». Por eso, el Obispo ordenante principal, dirá más adelante en la solemne oración: «Padre Santo, tú que conoces los corazones, concede a este servidor tuyo, a quien elegiste para el episcopado, que sea un buen pastor de tu santa grey».

No se te ocurra olvidar jamás aquello que escuchamos hoy en la primera lectura: «Miren a mi siervo, a quien sostengo» (Isaías 24,1-4.6-7). Pues, aun «envuelto en debilidades», Dios te fortalece, como reza el lema de tu mismo escudo episcopal, para que puedas servir a los «ignorantes y extraviados» (Heb 5,1-10).

Recuerda, finalmente, lo que ya sabes muy bien: en este ministerio tendrás un único motivo de verdadera gloria: A ejemplo del Buen Pastor, «dar la vida por las ovejas» (Juan 15, 1-10).

Que la Madre Santísima acompañe siempre con su ternura tu nuevo Ministerio.

 

+ Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez

Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago.

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Mons. Tomás Morel

Acción de gracias por el don de la vocación

Hermanos y hermanas:

Me siento sumamente regocijado y agradecido por los gestos y signos de cariño, afecto y cercanía que en estos días he recibido de tantas personas que se han identificado conmigo y la misión que  la Iglesia me ha encomendado; esto lo he sentido como una manifestación de la misericordia de Dios en mi vida sacerdotal. Esta experiencia me ha hecho confirmar el gran aprecio que siente el pueblo de Dios por sus sacerdotes. Por eso, he querido que esta celebración sea un acontecimiento eclesial y un reconocimiento a la vocación sacerdotal, consagrada y religiosa y a la vez, un espacio de oración comunitaria por el ministerio que hoy inicio, para que el Señor me ayude a ser un fiel servidor de su pueblo.

En estos casi diecisiete años de sacerdocio que el Señor me ha regalado, me ha concedido la gracia de vivir diversas experiencias sacerdotales que han marcado mi vida de una forma muy positiva, han sido años intensos de oración, trabajo, estudio y reflexión en el que el Señor me ha permitido vivir plenamente mi vocación sacerdotal, gracias a las oraciones  y al apoyo de tantas personas de fe que me han ido enseñando a ser Pastor.

En esta nueva misión como obispo auxiliar me siento comprometido, pero a la vez, iluminado por el testimonio de los obispos que han dirigido esta diócesis, el de tantos sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas que han marcado con su fe en Jesucristo, la vida y el dinamismo de esta Arquidiócesis de Santiago; ellos nos han dejado un patrimonio pastoral y espiritual del que hoy estamos disfrutando; para mí esto es un gran desafío que me invita a ser un auténtico pastor al estilo de Cristo, con la mirada y el corazón puesto en las ovejas, en especial en las que se han alejado y las que necesitan de consuelo y esperanza.

Sé que el compromiso que asumo hoy exige mucha responsabilidad,  por eso he tomado como lema para mi episcopado: mi fortaleza es el Señor, ya que sé que mis fuerzas no son suficientes para la tarea que me corresponde realizar; ojalá que nunca me llegue la tentación de apoyarme en mis propias fuerzas o en las fuerzas que me ofrece el mundo para querer realizar la obra be Dios, por eso digo con el salmista: mi auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra ( Sal.121,2)

Me alegra mucho iniciar este ministerio en comunión con mis hermanos obispos Mons. Freddy Bretón y Mons. Valentín Reynoso en esta Arquidiócesis de Santiago que me vio nacer en la fe, en la que he servido y deseo seguir sirviendo con entrega y generosidad. Por eso pido a ustedes hermanos y hermanas para que sigan orando por mí para que sea un pastor humilde, dócil a la voluntad de Dios y con espíritu de servicio.

Que se el Señor les bendiga.

Mons. Tomás Morel

Obispo Auxiliar de la

Arquidiócesis Santiago