Noticias más Antiguas

Idiomas / Languages

HOMILÍA PRONUNCIADA EN LA TOMA DE POSESIÓN DE S.E.R. MONS. FRANCISCO OZORIA ACOSTA, COMO OBISPO DE LA DIÓCESIS CASTRENSE DE REPÚBLICA DOMINICANA

  • PDF

Muy queridos hermanos y hermanas:

c_200_147_16777215_0___images_stories_fco._ozoria.jpg

 

Estamos participando de la toma de posesión de un servidor, como Obispo de la Diócesis Castrense. Hace cinco meses y once días, tomé posesión como Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo. Según las estructuras actuales, al Arzobispo de Santo Domingo le corresponde ser también, el Obispo Castrense. Supongo que para muchos, será una novedad oír hablar de una Diócesis Castrense, pues no es tan nuevo.

 

“En virtud del acuerdo entre la Santa Sede y la República Dominicana, de fecha 21 de enero de 1958, se creó el Vicariato Castrense para la República Dominicana y mediante la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II, Spirituali Militum Curae, del 21 de abril de 1986, el Vicariato Castrense quedó constituido en Ordinariato Castrense”.

 

El Ordinariato Castrense, hace referencia a un Obispo Ordinario del lugar, que en este caso es el Arzobispo de Santo Domingo. De manera que en vez de hablar de once (11) Diócesis, estamos hablando de doce (12) Diócesis, contando con el Ordinariato Castrense, que es una Diócesis personal.

 

“La Jurisdicción de que goza el Ordinariato Castrense es personal, ordinaria, propia y cumulativa con la de los Ordinarios diocesanos”.

 

Componen esta diócesis personal, los fieles que son militares, los que pertenecen a la Policía Nacional, el Ejército de República Dominicana, la Armada de República Dominicana y la Fuerza Aérea de República Dominicana, así como las familias de los militares y sus dependientes.

 

El Ordinario Castrense, tiene la tarea de ser el pastor de esa Diócesis y para ello se auxilia de Capellanes que en comunión con él realizan la misión de la Iglesia de enseñar, santificar y pastorear.

 

Enseñar:

 

Los Obispos y sus colaboradores, tenemos la tarea de enseñar. El ministerio de Jesús estuvo centrado en la enseñanza de la Buena Noticia de la Salvación. Jesús eligió a sus seguidores y los nombró sus Apóstoles y discípulos. También a ellos los envió a enseñar, es decir, a evangelizar.

 

La misión de la Iglesia es evangelizar.  Como en toda Diócesis, es tarea prioritaria, en esta Diócesis Castrense, implementar un plan de evangelización, entendiendo la evangelización como un proceso transformador de las personas.

 

Santificar:

 

Estamos llamados a ser santos. Dios es “El Santo”. Todos los que creemos en Dios, estamos invitados a vivir cerca de Él y a ser como Él. “Sean santos, porque yo el Señor, su Dios, soy Santo”.

 

Es tarea de la Iglesia, ofrecer a las personas los medios necesarios para la salvación, aceptando esos medios salvíficos se consigue la santidad.

 

Pastorear:

 

El Obispo y sus colaboradores, tienen la gran Misión de pastorear a las ovejas que se les han confiado. Orientar, guiar y defender al pueblo como Jesús que vino a entregar su vida por todos.

 

Pastorear significa servicio a las personas como Jesús que “no vino a ser servido sino a servir”.

Tengo el propósito de ser un Pastor para ustedes queridos hermanos y hermanas del Ejército de República Dominicana, de la Fuerza Aérea de República Dominicana, de la Armada de República Dominicana y de la Policía Nacional.

 

Tengo el propósito de ser su servidor. Desde ahora nos organizaremos para ofrecerles un servicio pastoral como ustedes se merecen.

 

Hoy están aquí todos los Capellanes que son los colaboradores del Obispo en esta Diócesis personal. Ya hemos tenido algunas reuniones a fin de organizarnos y ofrecerles un mejor servicio. A ellos les estoy pidiendo más dedicación a esta misión. Y a ustedes, a todos los miembros del Ministerio de Defensa y de la Policía Nacional les pediría receptividad y acogida de nuestro servicio. Les pediríamos también, abrirse al mensaje y servicio de la Iglesia.

 

Al asumir esta responsabilidad o esta misión que la Iglesia me pide, quiero hacerlo bien. Con la ayuda de ustedes vamos a crecer y tendremos frutos abundantes.

 

Me preocupan dos cosas:

 

-      Primero, que se vea este ministerio como algo de “Poder” y no como un servicio.

 

-      Segundo, que yo, con el cúmulo de trabajo como Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, no pueda hacer el trabajo que se me pide. Por eso, en diálogo con el Señor Nuncio Apostólico y la Conferencia del Episcopado Dominicano, trataremos de que, en un futuro no muy lejano, el Santo Padre nombre un nuevo Obispo propio para esta Diócesis Castrense.

 

Dios les bendiga.

¡Ave María Purísima!

 

Catedral Primada de América – 21 de marzo de 2017