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Apertura de la LV (55°) Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED)

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c_200_147_16777215_0___images_stories_obispos_5.jpgEn ocasión de la apertura de la LV (55°) Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) fue celebrada una Eucarística, el pasado domingo, en la Catedral Primada de América, en la que se hizo oficial despedida  al Nuncio Apostólico, Monseñor Jude Thaddeus Okolo, quien en dicha ceremonia  impuso el Palio Arzobispal a S.E.R. Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo.

 

 

En esta misa también se oró por las intenciones del Santo Padre, Papa Francisco y  se conmemoró el 50° aniversario de ordenación sacerdotal de S.E.R. Mons. Pablo Cedano Cedano, Obispo  Auxiliar Emérito de la Arquidiócesis de Santo Domingo.

Estuvieron presentes los obispos de la CED, sacerdotes, diáconos religiosas,  y representantes de movimientos apostólicos y del cuerpo diplomático, como también miembros del gobierno y de instituciones privadas.

La homilía estuvo a cargo de Monseñor Okolo, quien manifestó su agradecimiento por la acogida que le brindó el pueblo dominicano. “Ya han pasado tres años y medio desde mi llegada en este querido país. A mi llegada, era casi fácil encontrar las palabras para aterrizarme. Hoy, para agradecer a todos ustedes y despedirme, no encuentro las palabras idóneas. La tentación era de callarme, y simplemente decir adiós amigos, que Dios les bendiga”. Pero, no será justo callarme. Quería, por lo menos, agradecer a todos ustedes por las bendiciones recibidas”, expresó Mons. Okolo.

Durante la ceremonia representantes de la Renovación Carismática Católica  entregaron a Mons. Okolo y al Padre Carmelo Santana Jerez, Secretario General de la CED, una placa de reconocimiento por sus años de servicio y su dedicación.

A seguidas, Mons. Ozoria manifestó su agradecimiento al Papa Francisco por el Palio Arzobispal y recordó que en la Iglesia no hay cargos ni puestos, sino servicio que se debe asumir con amor, libertad, y humildad.

Sobre el palio.

El palio es una cinta o banda de lana blanca de oveja que representa "la comunión de la sede metropolitana, en este caso Santo Domingo, con la sede de Pedro, en Roma, así como la comunión de los Obispos de la Provincia Eclesiástica con la Iglesia universal presidida por el sucesor de Pedro, en este caso el Papa Francisco".

El Palio se coloca sobre la casulla y rodea los hombros, en forma de collarín, con dos apéndices que caen sobre el pecho y la espalda. Incorpora, además, seis cruces negras bordadas, una en cada hombro, dos más por delante y otras dos por detrás.

"El Palio es signo, vínculo y compromiso de comunión, que es el núcleo y la esencia de la Iglesia y sin esa comunión presidida por el Papa, que nos confirma en la fe y en la caridad, y nos alienta en la esperanza, no hay Iglesia", pues avivar y fortalecer la comunión es una tarea y exigencia de siempre, una necesidad especialmente sentida en los tiempos que vivimos.

Ahora, según el nuevo procedimiento, los nuevos arzobispos "reciben el palio en privado, de manos del Pontífice tras concelebrar con él una eucaristía en la Santa Sede, mientras que la imposición se realiza más adelante, en sus diócesis de origen por parte de los nuncios apostólicos, en calidad de representantes del Papa.

 

Departamento de Prensa CED

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