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Conferencia del Episcopado Dominicano - ESTATUTOS (2008)

CAPÍTULO I
NOCION, NATURALEZA Y ESTRUCTURA

Art. 1.-  La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), institución de carácter permanente erigida por la Santa Sede, es, conforme al derecho, la Asamblea de los Obispos de la República Dominicana ejerciendo unidos diversas funciones pastorales respecto de los fieles de todo el territorio nacional.(1)

Art. 2.-  La Conferencia del Episcopado Dominicano tiene de propio derecho personalidad jurídica.  El Estado Dominicano se la reconoce en el campo civil en virtud del Concordato vigente.(2)

Art. 3.- 1.  Su fin es fortalecer la comunión de todos los Obispos que integran la Conferencia Episcopal y promover la misión de la Iglesia con mayor eficacia a través de formas y modos de apostolado convenientemente acomodados a las peculiares circunstancias de tiempo y lugar de la nación dominicana.(3)
2.  Debe favorecer, ante todo, el intercambio de pareceres, la consulta recíproca y la colaboración de todos a favor del bien común de la Iglesia.(4)
3.  Y son acciones muy específicamente suyas todas las que exigen coordinación y acción conjunta, como la promoción y tutela de la fe y de las costumbres, la planificación pastoral, la traducción de los libros litúrgicos, la promoción y formación de las vocaciones sacerdotales;  la elaboración de materiales para la catequesis, la promoción y tutela de las Universidades Católicas e instituciones educativas, el compromiso ecuménico, las relaciones con las autoridades civiles, la defensa de la vida, de la paz y de los derechos humanos, la promoción de la Justicia Social y el uso de los Medios de Comunicación Social.(5)


Art. 4.-  Son miembros de la CED los Obispos Diocesanos y quienes se les equiparan en el derecho, así como los Obispos Coadjutores, Auxiliares y los demás Obispos Titulares que desempeñan una función especial para todo el país o una región determinada, encomendada por la Santa Sede o por la Conferencia del Episcopado Dominicano.(6)

Art. 5.-  Los Obispos Diocesanos, los que se les equiparan en el derecho y los Obispos Coadjutores tienen de propio derecho voto deliberativo.  Los Obispos Auxiliares, y los demás  Obispos  Titulares,  que  desempeñan  una función especial para todo el país o una región determinada, encomendada por la Santa Sede o por la Conferencia tienen, por determinación de la Conferencia, voto deliberativo siempre que no se trate de confeccionar o modificar los Estatutos.  Los Obispos eméritos tienen voto consultivo y se procurará que participen en algunas comisiones de estudio, cuando se traten temas en los cuales ellos sean especialmente competentes.(7)

Art. 6.-  Además de la Asamblea Plenaria son órganos de la Conferencia del Episcopado Dominicano el Consejo Permanente, el Secretariado General y las Comisiones Episcopales.  Dependen de la Conferencia el “Instituto Nacional de Pastoral”, el “Centro Dominicano de Asesoría e Investigación Legal”, “Caritas Dominicana”, la “Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra” y el “Tribunal Eclesiástico Nacional de Segunda Instancia.(8)

Art. 7.-  El órgano constitutivo de la Conferencia es la Asamblea Plenaria.  Su órgano ejecutivo es la Presidencia o el Consejo Permanente por medio del Secretario General.


CAPITULO II
LA ASAMBLEA PLENARIA

Art. 8.-  Tienen derecho a participar en las Asambleas Plenaria Ordinarias y Extraordinarias todos los miembros de la Conferencia.

Art. 9.-  El Representante de la Santa Sede será invitado siempre a las Asambleas Plenarias y a las Reuniones Extraordinarias de la CED.(9)

Art. 10.-  A algunas Asambleas y Reuniones podrán ser invitados, en determinados casos, el Presidente de la Conferencia Dominicana de los Religiosos (CONDOR), presbíteros, diáconos, ministros extraordinarios, religiosos y religiosas, laicos y laicas.(10)

Art. 11.-  Todos los miembros de derecho propio deben asistir a las Asambleas Plenarias Ordinarias o Extraordinarias, a no ser que se les presenten inconvenientes graves.  Avisarán con tiempo al Presidente.  En caso de ausencia podrán delegar en otro miembro de la Conferencia o en el Vicario General de la Diócesis, pero sólo para transmitir el pensamiento del delegante sin derecho a votar en su nombre, siempre que se trate de normas vinculantes de carácter legislativo o de declaraciones doctrinales.(11)

Art. 12.-  La Asamblea Plenaria se reúne una vez al año en el mes de julio.  Es convocada al menos con dos meses de anticipación.  Debe ser convocada extraordinariamente, cuando necesidades pastorales así lo exijan a juicio del Presidente, del Consejo Permanente o a petición al menos de una tercera parte de los Miembros de la Conferencia.(12)

Art. 13.-  Además de las Asambleas Plenarias Ordinarias y Extraordinarias, la Conferencia podrá convocar Reuniones Estraordinarias o bien Periódicas, conforme a un calendario previamente establecido o bien Especiales cuando un tema o acontecimiento particular lo reclame.

Art. 14.-  La Agenda, después de ser puesta en conocimiento del Representante Pontificio, es enviada con la debida antelación.

Art. 15.-  Siempre que el tema lo exija, el Consejo Permanente o la Secretaría General además de designar Relatores entre los Obispos, podrá seleccionar algunos peritos que introduzcan y explanen la materia.  El Secretariado procurará que las exposiciones y relaciones se den por escrito con la debida antelación.

Art. 16.-  Corresponde a la Asamblea Plenaria, además de tratar los asuntos de la Agenda:
a)    elegir al Presidente, al Vicepresidente y al Secretario General de la Conferencia;
b)    elegir los miembros del Consejo Permanente;
c)   elegir de entre los miembros de la Conferencia los Presidentes de las Comisiones Episcopales permanentes;
d)    constituir Comisiones “ad hoc” siempre que lo creyere conveniente;  examinar y aprobar la labor desarrollada por éstas;
e)    elegir, para su debido nombramiento, las personas para los cargos a nivel nacional;
f)    examinar y aprobar el informe elaborado por el Secretariado General del Episcopado;
g)    aprobar o modificar el Presupuesto anual de la Conferencia.(13)

Art. 17.- 1.  La CE puede dar decretos generales tan sólo en los casos que así lo prescriba el derecho común o cuando así lo establezca un mandato especial de la Sede Apostólica otorgado “motu proprio” o a petición de la misma Conferencia.
2.  Para la validez de tales decretos es necesario que se den en reunión plenaria al menos con dos tercios de los votos de los Prelados que pertenecen a la Conferencia con voto deliberativo.
3.  Tales decretos no obligan hasta que habiendo obtenido la debida “recognitio” de la Sede Apostólica sean legítimamente promulgados.  Su promulgación se hará en el Boletín de la CE y en dicha promulgación se hará constar el día, a partir del cual entran en vigor.(14)

Art. 18.-  Las votaciones para nombramientos deben obtener en el primer y segundo escrutinio al menos dos tercios de los votos de todos los Miembros de la Conferencia con voto deliberativo.  En el tercer escrutinio es suficiente la mayoría relativa.  El voto es siempre secreto.

Art. 19.-   A excepción de los casos de los que se habla en el Art. 17, la competencia de cada Obispo Diocesano permanece íntegra y ni la Conferencia ni su Presidente pueden actuar  en  nombre de todos los Obispos a no ser que todos y cada uno hubieran dado su propio consentimiento.(15)

Art. 20.-  De cada Asamblea el Secretario levantará el Acta correspondiente, que deberá ser suscrita por el Presidente y por el Secretario.  De las Actas y de las decisiones, adoptadas en las Asambleas Plenarias Ordinarias y Extraordinarias, se trasmiten a la Santa Sede, por medio de la Nunciatura, un número suficiente de copias auténticas.  Una copia será enviada también a cada uno de los miembros de la Conferencia.(16)


CAPITULO III
DECLARACIONES DOCTRINALES

Art. 21.-  Para que las declaraciones doctrinales de la Conferencia puedan constituir Magisterio auténtivo y puedan ser publicadas en nombre de la Conferencia, es necesario que sean aprobadas en Asamblea Plenaria, por la unanimidad de todos los Obispos o que aprobadas al menos por dos tercios de los Prelados que pertenecen a la Conferencia con voto deliberativo obtengan la “recongnitio” de la Sede Apostólica.(17)

Art. 22.-  La Conferencia Episcopal, sin embargo, podrá confirmar pero jamás someter a votación las declaraciones doctrinales o parte de ellas que se refieren a lo que está contenido en la palabra de Dios escrita o transmitida y que la Iglesia, sea con juicio solemne sea con Magisterio ordinario y universal, propone para sedr creído como divinamente revelado.  Tampoco podrá someter a votación aquellas verdades doctrinales que se refieren a la fe y a las costumbres propuestas por la Iglesia de modo definitivo y aquellas enseñanzas que el Romano Pontífice o el Colegio Episcopal en comunión con él proponen en ejercicio de Magisterio auténtico, aunque no tengan intención de proclamarlas de modo definitivo.(18)

Art. 23.-  Para otros tipos de intervención que no comporten ejercicio del Magisterio auténtico, la Comisión doctrinal de la Conferencia debe ser autorizada explícitamente por el Consejo Permanente de la Conferencia.(19)

Art. 24.-  Se necesita previa autorización de la Santa Sede par que dos o varias Conferencias Episcopales o una reunión internacional de Conferencias Episcopales emitan una declaración doctrinal.  La Santa Sede indicará en cada caso las normas que habrá que observar.(20)


CAPITULO IV
PRESIDENCIA Y VICEPRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA

Art. 25.-  Corresponde al Presidente de la Conferencia:
a)    presidir las Asambleas Plenarias;
b)    presidir las reuniones del Consejo Permanente;
c)    Presidir todas las demás reuniones de la Conferencia;
d)    Enviar a la Sede Apostólica las Actas de las Asambleas y de los Decretos que se pretenda promulgar;
e)    actuar en nombre de la Conferencia en la promulgación de las normas jurídicas emanadas de ella;
f)    actuar en nombre de la Conferencia en los casos en que todos y cada uno de los Obispos hubieren dado su consentimiento;
g)    firmar todos los nombramientos de carácter nacional una vez obtenido el consentimiento de los miembros de la Conferencia con voto deliberativo;
h)    actuar en nombre de la Conferencia en todos los asuntos legales civiles;
i)    representar a la Conferencia dentro y fuera de la nación;
j)    dirigir el Secretariado General.(21)

Art. 26.-  El Vicepresidente asume todas las funciones del Presidente en caso de que éste se encuentre legítimamente impedido  y aquellas que sean necesarias, en el caso de ausencia breve del Presidente.(22)

Art. 27.-  Tanto el Presidente como el Vicepresidente de la Conferencia Episcopal deben ser elegidos entre los Obispos Diocesanos.  Ambos cesan en sus cargos en el momento de la publicación de la aceptación de su renuncia aceptada por parte del Romano Pontífice.(23)


CAPITULO V
CONSEJO PERMANENTE

Art. 28.-  El Consejo Permanente está integrado por el Presidente, el Vice-presidente y el Secretario General de la CE en virtud de sus funciones y por otros dos Obispos elegidos por la Asamblea.  Uno por cada provincia eclesiástica.(24)

Art. 29.-  Corresponde al Consejo Permanente:
a)    estar atento y seguir la marcha de la vida de la Iglesia y de la nación;
b)    identificar y analizar los principales problemas pastorales y posibles soluciones con el fin de presentarlos en el seno de la Conferencia;
c)    reflexionar sobre el acontecer nacional en su incidencia con la misión de la Iglesia;
d)    hacer declaraciones públicas no doctrinales en casos de urgencia;
e)    cuidar de que se preparen las cuestiones de las que se ha de tratar en la reunión plenaria y de que se ejecuten debidamente las decisiones tomadas en la misma;
f)    realizar los asuntos que se le encomiendan conforme a la norma de los estatutos.(25)


CAPITULO VI
COMISIONES EPISCOPALES

Art. 30.-  Las Comisiones Episcopales, de las que se habla en el Art. 16.c. tiene la finalidad de promover o coordinar actividades particulares de carácter eclesial, apostólico, asistencial y social o de estudiar algún problema que atañe al bien moral y religioso nacional.(26)

Art. 31.-  Las Comisiones deben estar constituidas por Obispos y por aquellos que les son equiparados en el Derecho.  Podrán ser también constituidos otros organismos como consultas y consejos presididos por un Obispo e integrados por presbíteros, consagrados y laicos pero tales organismos no podrán ser llamados episcopales.(27)

Art. 32.-  Cada Comisión Episcopal deberá actuar en el tiempo y lugar y según las modalidades que le designare la Asamblea Plenaria y presentará una relación de su tarea al Secretario General que la transmitirá a todos los miembros de la Conferencia.

Art. 33.-  Debe evitarse la burocratización de las Comisiones, que actúan entre las Reuniones Plenarias, y tener muy claro que dichas Comisiones se crean para ayudar a los Obispos y no para substituirlos.(28)


CAPITULO VII
EL SECRETARIO GENERAL

Art. 34.-  La Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Dominicano, con sede en la ciudad de Santo Domingo, está al servicio de todo lo referente a la Conferencia.

Art. 35.-  Corresponde al Secretario General:
a)    servir de vía de comunicación para todos los asuntos que se refieren a la Conferencia del Episcopado;
b)    mantener cuidadosamente al corriente de las disposiciones civiles en materia eclesiástica y estudiar los asuntos relativos a ellas e informar a los miembros de la Conferencia;
c)    adquirir información y documentación sobre la vida de la Iglesia y hacérselas llegar a todos los miembros de la Conferencia;
d)    mantener una comunicación continua con el Secretariado General del CELAM;
e)    preparar, de acuerdo a lo que resolviere el Consejo Permanente, cuanto se refiere a las Asambleas Plenarias Ordinarias o Extraordinarias y a las Reuniones Extraordinarias;
f)    hacer las actas, resoluciones y Decretos de las Asambleas Plenarias Ordinarias o Extraordinarias de la Conferencia y de las reuniones del Consejo Permanente;
g)    hacer llegar dichas Actas a todos los miembros de la Conferencia;
h)    redactar otras Actas que el encargue el Presidente de la Conferencia o el Consejo Permanente;
i)    comunicar a las Conferencias limítrofes y a otras los actos y documentos cuya transmisión le haya encargado la Conferencia en Asamblea Plenaria o a través de su Presidente o el Consejo Permanente;
j)    ejecutar dentro de los límites de su mandato los encargos que la Asamblea le confiare;
k)    custodiar diligentemente el Archivo de la CED;
l)    elaborar un informe relativo a la ejecución de las resoluciones tomadas en la última Asamblea Plenaria Ordinaria y presentarla en la Asamblea Plenaria ordinaria anual.(29)

Art. 36.-  El Secretario General puede ser un Obispo o un Sacerdote, salvo para los casos que en derecho se disponga diversamente.  Si fuere sacerdote tendrá solamente voto consultivo.

Art. 37.-  El Secretario General, en el ejercicio de sus funciones, depende directamente del Presidente de la CED al cual informará con regularidad sobre sus actividades.

Art. 38.-  1.  La Conferencia Episcopal tendrá una Comisión Económica y Financiera responsable de velar por todo el patrimonio de la CED;  arbitrar recursos, administrar y promover las finanzas de acuerdo a las normas civiles y canónicas.
2.  La Comisión Económica y Financiera estará constituida por el Obispo Presidente, el Secretario General de la CED, dos Obispos, un ecónomo, y dos laicos elegidos por la Asamblea Plenaria por un período de tres años.
3.     El ecónomo deberá ser experto en materia económica y de reconocida integridad, elegido por la Asamblea Plenaria.  Para dicha elección el Presidente de la Comisión presentará a la Asamblea Plenaria una terna con los nombres de las personas consideradas idóneas para este cargo.
4.    La Comisión Económica y Financiera elaborará su propio reglamento y procedimientos administrativos y financieros, los cuales serán presentados a la Asamblea Plenaria para su aprobación.
5.    El Obispo Presidente presentará a la Asamblea Plenaria el estado de situación económico y financiero de la CED, el proyecto de presupuesto y el balance anual.
6.    El Ecónomo de la Conferencia Episcopal administra bajo la dirección del Obispo Presidente de la Comisión Económica y Financiera los bienes de la Conferencia y ejecuta lo decidido por dicha Comisión.  Debe, por tanto:
a)    supervisar y dirigir la administración de los fondos destinados a los gastos de la Conferencia y presentar a la Comisión Económica y Financiera el informe financiero anual;
b)    elaborar un informe relativo a la ejecución de las resoluciones tomadas en la última Asamblea Plenaria Ordinaria y presentarlo en la Comisión Económica y Financiera anual;
c)    vigilar para que los bienes encomendados a su cuidado no perezcan en modo alguno ni sufran daño, suscribiendo a tal fin, si fuese necesario, contratos de seguro;
d) cuidar de que la propiedad de los bienes eclesiásticos se aseguren por los modos civilmente válidos;
e)     observar las normas canónicas y civiles, las impuestas por el fundador o donante o por la legítima autoridad, y cuidar sobre todo de que no sobrevenga daño para la Iglesia por inobservancia de las leyes civiles;
f)    cobrar diligente y oportunamente las rentas y producto de los bienes, conservar de modo seguro los ya cobrados y emplearlos según el deseo del fundador o las normas legítimas;
g)    pagar puntualmente el interés debido por préstamo o hipoteca, y cuidar de que el capital prestado se devuelva a su tiempo;
h)    con el consentimiento de la CE aplicar a los fines de la persona jurídica los fondos de cualquier superávit del pago de los gastos y que pueda ser invertido productivamente;
i)    llevar con diligencia los libros de entradas y salidas;
j)    hacer cuentas de la administración al final de cada año;
k)    ordenar debidamente y guardar en un archivo conveniente y apto los documentos e instrumentos en los que se fundan los derechos de la CE sobre los bienes y depositar copias auténticas de los mismos en el archivo general de la CE.
7.    Debe redactar anualmente el informe económico y presentar el presupuesto del próximo año que debe ser aprobado en la Asamblea Plenaria.(30)

Art. 39.-  La Conferencia Episcopal tiene capacidad de adquirir, poseer, administrar y enajenar bienes temporales para sus fines y contará para ello al menos con dos consejeros que ayuden al Secretario General y al Tesorero en el cumplimiento de esta función.(31)


CAPITULO VIII
DISPOSICIONES VARIAS

Art. 40.-  Para el sostenimiento de la Conferencia y la actuación del Secretario General, Consejo Permanente y Comisiones Episcopales y para atender a la contribución al CELAM, se creará un fondo con cuotas establecidas por la Asamblea Plenaria para cada jurisdicción eclesiástica.

Art. 41.-  Todos los cargos de la CED son electivos, por un período de tres años.  Se admite la reelección para el mismo cargo sólo por un segundo período consecutivo, pudiendo ser elegido en períodos posteriores.

Art. 42.-  Se fomentarán relaciones estrechas con todas las Conferencias, pero sobre todo con las más cercanas, para promover y defender el mayor bien de la Iglesia.(32)

Art. 43.-  Los presentes Estatutos podrán ser modificados en todo o en parte por la Asamblea Plenaria, para lo cual se requieren las dos terceras parte de los votos de los Obispos Diocesanos, de los que se les equiparan en derecho y de los Obispos Coadjutores.  Tales modificaciones, sin embargo, no tendrán validez alguna hasta que sean aprobadas por la Santa Sede.  Los estatutos, debidamente aprobados por la Sede Apostólica, serán promulgados en el Boletín de la Conferencia Episcopal, fijando el día a partir del cual entrarán en vigor.(33)

Santo Domingo, D.N.

+MONS. RAMON BENITO DE LA ROSA Y CARPIO
Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros
Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano

MONS. RAMON BENITO ANGELES FERNANDEZ
Secretario General

_________________________________________________________
(1)    Cfr C.I.C., c. 447 y c. 449.1.
(2)    Cfr C.I.C., c.  449.2;  CONCORDATO entre la Santa Sede y la República Dominicana (16 de junio de 1954) art. IV, 2 [Gaceta Oficial 74 (1954) 5].
(3)    Cfr C.I.C., c. 447.
(4)    Cfr JUAN PABLO II, Carta Apostólica en forma de Motu proprio “Apostolos suos” (A.S.) del 21 de mayo de 1998, 6.
(5)    Cfr A.S. 15.
(6)    Cfr C.I.C., c. 450.1;  A.S. 17.
(7)    Cfr C.I.C., c. 454;  A.S. 17;  CONGREGATIO PRO EPISCOPIS epistula praesidibus Episcoporum Conferentiarum (CPEE) 11 [AAS 91 (1999) 999].
(8)    Cfr C.I.C., c. 451.
(9)    Cfr. C.I.C., c. 450.2.
(10)    Cfr CPEE, 12 [AAS 91 (1999) 999].
(11)    Ib. 6, [AAS 91 (1999) 998].
(12)    Cfr C.I.C., c. 453.
(13)    Cfr C.I.C., c. 453
(14)    Cfr C.I.C, c. 455.1-3.
(15)    Cfr C.I.C., c. 455.4.
(16)    Cfr C.I.C., c. 456 y 458.
(17)    Cfr A.S. IV, art. 1.
(18)    Cfr CPEE, 1 [AAS 91 (1999) 997].
(19)    Cfr A.S. IV, art. 3.
(20)    Cfr CPEE, 5 [AAS 91 (1999) 998].
(21)    Cfr C.I.C., c. 452.
(22)    Ib.
(23)    Cfr A.S., 17;  CPEE, 7 [AAS 91 (1999) 998].
(24)     Cfr C.I.C., c. 452.2.
(25)    Cfr C.I., c. 457.
(26)    Cfr C.I.C., c. 451;  A.S. 18;  CPEE, 9 [AAS 91 (1999) 999].
(27)    Cfr A.S., 18;  CPEE, 9 [AAS 91 (1999) 999].
(28)    Cfr A.S., 18.
(29)    Cfr C.I.C., c. 458.
(30)    Cfr C.I.C., c. 1284.2 y 3.
(31)    Cfr C.I.C., c. 1255.
(32)    Cfr C.I.C., c. 459.1 y 449.1.
(33)    Cfr C.I.C., c. 454.2 y 455.3.